02461nam a2200229Ia 450000100060000000800410000602000150004702000180006204100080008008200200008810000180010824500300012625000100015626000520016630000210021849000420023950000210028152018240030254600140212665000260214065000650216611409190219s2006 ck gr 001 f spa d a9584214268 a97895842142630 aspa0 aCo863.6bF715Me1 aFranco, Jorge10aMelodrama /cJorge Franco a4 ed. aBogotá :bEditorial Planeta Colombiana,c2006 a394 p. ;c23 cm.0 aAutores Españoles e Iberoamericanos aIncluye Índice2 aJorge Franco construye un relato excesivo en personajes, sentimientos y situaciones, con una trama que busca atrapar al lector descaradamente, como si de cualquier telenovela se tratara. Y, a la vez, pretende algo más ambicioso: una narración no convencional a varias voces que oscila todo el tiempo entre el pasado y el presente y va ofreciendo la información de manera fragmentaria y desordenada. El melodrama quisiera avanzar raudo hacia su final feliz, pero la estructura novelística se lo impide porque vuelve oscuro y denso ese material. Las leyes del melodrama dictan que éste debe ser claro y preciso y las de la literatura promueven la ambigüedad como un valor supremo. Tenemos, entonces, un texto híbrido, una verdadera apuesta literaria que estimula el comentario. Aquí es pertinente hacer una aclaración. El acercamiento de esta novela al mundo del melodrama no es intelectual ni etnológico: Jorge Franco disfruta plenamente de él y sus valores. No es un género menor al cual condescienda sino que en efecto le gusta y forma parte integral de su visión de mundo: para él, la vida opera como un melodrama. Educado como tantos de su generación en la imaginería de la música popular —boleros, tangos, baladas— y de los seriados televisivos, no lo sorprendería esta afirmación de Carlos Fuentes: «El melodrama es el hecho central de la vida personal en América Latina». Por eso sería fatigoso, y hasta cierto punto inútil, rastrear las huellas dejadas por este género en la literatura latinoamericana. Y en su caso concreto, ni siquiera es necesario hacerlo; basta con recordar a Manuel Puig, quien en Boquitas pintadas y El beso de la mujer araña hizo lo mismo que hoy pretende el escritor colombiano: él es su modelo inspirador y su tradición directa. aEspañol14aLiteratura Colombiana24aNovela colombiana, Mujer, Belleza, Amor, Enfermedad, Familia